Esta semana estuvo llena de cosas que me dejaron pensando mucho. Una persona muy querida tuvo un desafortunado accidente donde hubo quien salió lastimado. Eso no fue todo, sino que reaccionó de tal forma que hizo las cosas más complicadas, salió huyendo temiendo lo peor. Eso me puso a pensar en lo dificil que en un momento dado puede ser controlar las emociones y pensar con la cabeza fría y no con las vísceras. Que susto.
Después dos fulanas que no han hecho más que hacerme daño insisten en no respetar los límites que les he puesto… ¿porqué?
Mi Cuchurrumín estuvo sufriendo porque tiene “problemas de zombies” al dormir y pues nos hemos levantado al menos dos veces en la noche, como cuando era un bebé recién nacido.
El trabajo en la oficina se ha cargado bastante, lo cual agradezco, pero con sueño es muy, muy, muuuuuy pesado. Cabeceo como viejita en la oficina… oops.
Lo chido es que me invitaron a Playa del Carmen… yo no sé como le voy hacer pero de que voy, voy.
Lo no chido fue que me volví a desviar de mi camino (que necedad la mía caray) y lo peor es que creo que ni siquiera valió la pena, lo cual me parte el corazón, ojalá y con el tiempo pueda pensar que me equivoco y he juzgado mal.
Y hoy es domingo, 4:30 am, y apenas termino mi traducción legal…y empiezo otra semana con muuucho sueño.
(¡Ah, Pero eso sí, vi a U2 en You Tube, com-ple-ti-to!)
Buenas noches… ¿o ya digo días?